IDENTIDAD DE LOS COLEGIOS GUADALUPANOS PLANCARTINOS

Los Colegios Guadalupanos son un conjunto de Colegios Católicos, fundados bajo la inspiración pedagógica de José Antonio Plancarte y Labastida, y atendidos por las religiosas Hijas de María Inmaculada de Guadalupe; su espíritu característico es Mariano-Guadalupano y su lema: “Valor y Confianza”.

IDENTIDAD CRISTIANA DE LOS COLEGIOS GUADALUPANOS

Desde su fundación, los Colegios Guadalupanos tienen una profunda identidad cristiana. Toda escuela tiene como tarea la transmisión crítica y sistemática de la cultura en orden al desarrollo integral de la persona; los Colegios Guadalupanos asumen plenamente esta tarea y la realizan de la mejor manera posible, pero siempre con una perspectiva netamente cristiana.

“El fin secundario de la Congregación es el facilitar la consecución del fin principal; y ante todo, la educación cristiana y civil de las niñas…”
(José Antonio Plancarte, Const. 1900, art. 2)

ESPÍRITU MARIANO GUADALUPANO

La profunda devoción de José Antonio Plancarte a Nuestra Señora de Guadalupe se convirtió en un sello distintivo de sus obras apostólicas, por ello nuestros colegios se caracterizan por el amor y devoción a la Santísima Virgen de Guadalupe; Ella ha sido, es y será el Alma y Reina de nuestras instituciones educativas.

“Ella será siempre su Madre, y en su seno hallarán consuelo, virtud y fortaleza. Ámenla como deben; hónrenla como merece, e imítenla como se lo ha inculcado su ausente Padre…”
(José Antonio Plancarte, Cartas, 8 de septiembre, 1885, p. 21)

Una auténtica espiritualidad mariana ha de ser rasgo distintivo de los miembros de las comunidades educativas de los Colegios Guadalupanos. Asumir un Estilo Guadalupano de ser y de actuar implica, a ejemplo de Nuestra Señora, hablar el lenguaje de la gente, encarnarse en sus circunstancias, asumir su cultura, tocar su corazón; ésta es la forma guadalupana de evangelizar.

LEMA, ESCUDO E HIMNO

LEMA: "VALOR Y CONFIANZA"

Sólo con un valor a toda prueba, cuyo fundamento no puede estar sino en Dios, y con una confianza inquebrantable en Él, se pueden vencer los obstáculos que la vida nos presenta en nuestra lucha diaria; así lo hizo José Antonio y así nos exhorta a hacerlo:

“Valor y Confianza ha de ser nuestro lema en adelante. El Señor pelea a nuestro lado…¿Qué hay que temer?...¡Valor y Confianza!

(José Antonio Plancarte, Cartas, 25 de noviembre, 1882, p. 142)

ESCUDO

Escudo de los Colegios Guadalupanos Plancartinos

El escudo de los Colegios Guadalupanos es de forma antigua. Tiene en la parte superior una división que en la heráldica lo hace de “Jefe”. En esta parte aparece el lema de nuestro Fundador: “Valor y Confianza”; luce sobre un campo verde que es el color de la esperanza.

 

Sobre el campo principal del escudo hay una cruz de hierro; la cruz es el signo del amor de Cristo, centro de la vida cristiana; por eso se proyecta a todo lo ancho de la existencia. Termina en punta de lanza, como la Palabra de Dios que es penetrante, viva y eficaz arma del cristiano.

Los otros extremos de la cruz son lobulados como el trébol, cuyas tres hojas nos traen el recuerdo de la Trinidad.

La cruz divide el escudo en cuatro cuarteles. En el cuartel más alto de la derecha, sobre campo azul color de cielo, hay una estrella que representa a María, la Estrella Matutina que iluminó la aurora del mundo en el paraíso y la aurora de nuestra patria en el Tepeyac.

En el cuartel bajo de la izquierda, hay una antorcha, cuya luz significa la síntesis entre  fe y cultura y entre fe y vida, síntesis que tratamos de alcanzar en nuestros colegios. El campo es rojo, que es el color del fuego y el color de la caridad. Caridad y fuego que tiene el que por la fe y la cultura se acerca a Dios, y por la fe vivida se entrega al servicio de sus hermanos.

Los otros dos cuarteles ostentan los colores pontificios en señal de catolicidad. Están vacíos y sin empresa, para que los que militan bajo este escudo lo llenen simbólicamente con sus propias obras.

HIMNO DE LOS COLEGIOS GUADALUPANOS

¡Valor y Confianza,
Nuestro es el lema de Plancarte!
¡Valor y Confianza,
Cristo será nuestro baluarte!
con valor combatiremos
los embates del mal
con confianza lucharemos
por el bien y la verdad.

Alumnos Guadalupanos, cristianos de corazón:
encendamos nuestra antorcha con el fuego del amor
porque en nosotros vive Dios.
Alumnos Guadalupanos, cristianos comprometidos:
nuestra meta es la excelencia en valores, en servicio, en el amor y la existencia.

¡Valor y Confianza,
Nuestro es el lema de Plancarte!
¡Valor y Confianza,
Cristo será nuestro baluarte!
con valor combatiremos
los embates del mal
con confianza lucharemos
por el bien y la verdad.

Alumnos Guadalupanos, somos cristianos valientes:
Dejaremos nuestra huella proclamando el Evangelio toda la vida entera.
Alumnos Guadalupanos, cristianos como Plancarte:
amaremos a la Iglesia, amaremos a María
que es la Estrella que nos guía.

¡Valor y Confianza,
Nuestro es el lema de Plancarte!
¡Valor y Confianza,
Cristo será nuestro baluarte!
con valor combatiremos
los embates del mal
con confianza lucharemos
por el bien y la verdad.

CRISTOCENTRISMO DE NUESTRA MISIÓN Y VISIÓN EDUCATIVA

Toda nuestra acción educativa tiene una intencionalidad evangelizadora, que conduce a Cristo Jesús el centro de nuestro Proyecto Educativo.

"Nuestra misión es la misma de los apóstoles: enseñar a conocer y amar a Jesucristo"
(J. Antonio Plancarte. Crónica, Tomo II, p. 20)

El XVI Capítulo General de nuestra Congregación, en el Proyecto del Ministerio de Educación, ratifica esta misma actitud Cristocéntrica, indicándonos como objetivo de este Ministerio:
"Proclamar a Jesucristo resucitado como centro de nuestras instituciones, para que sea conocido y amado por cada uno de los miembros de la Comunidad Educativa".
(HHMIG, Acuerdos del XVI Capítulo General, 1996, Ministerio de Educación, p. 41)

CATEQUESIS EVANGELIZADORA: SU IMPORTANCIA

Los Colegios Guadalupanos, lejos de minimizar las tareas culturales, las enaltecen mediante el diálogo entre fe y ciencia, de modo que la fuerza renovadora de la evangelización conduzca a la formación de la verdadera cultura cristiana. Procuraremos, por tanto:

"Ordenar la cultura humana según el mensaje de salvación, de manera que la fe ilumine todos los conocimientos que los alumnos van adquiriendo del mundo, de la vida y del hombre".
(Const. HHMIG, 5.6c)

INSPIRACIÓN PEDAGÓGICA

La inspiración pedagógica de José Antonio Plancarte, herencia invaluable de los Colegios Guadalupanos, consiste en:
La educación del corazón por la formación moral y religiosa de la niñez y juventud, especialmente de la mujer, cuyo modelo es María.
De estos elementos se derivan una serie de implicaciones pedagógicas que dan a nuestros Colegios una índole específicamente plancartina.

LA EDUCACIÓN DEL CORAZÓN

José Antonio Plancarte privilegia la educación del corazón, eso significa que la tarea de evangelización es para él, y por lo tanto, y por lo tanto para lso Colegios Guadalupanos, mucho más que el mero cultivo del aspecto intelectual; la educación del corazón es la educación de la voluntad, la educación en valores cristianos, la educación de la afectividad, la formación de actitudes evangélicas; en síntesis, la formación en el amor de Dios y al prójimo. José Antonio nos dice reiteradamente:

"La educación consiste principalmente en la formación del corazón".
(J. Antonio Plancarte. Crónica, Tomo I, Discurso de 1872, p. 62)

POR LA FORMACIÓN MORAL Y RELIGIOSA

Si la educación del corazón es el principio fundamental de la pedagogía de José Antonio Plancarte, naturalmente la educación moral y religiosa ocupa un lugar privilegiado en su sistema educativo, pues es justamente desde el corazón como se asumen los principios de nuestra fe, para traducirlos en una vida moralmente recta y auténticamente cristiana, expresión de nuestro amor y adhesión a Jesucristo.

"Siendo notoria la bondad del corazón de las mujeres de nuestra patria mexicana, así como también su falta de cultivo, el objetivo de este Colegio es: 1o. Hacer que la piedad y religiosidad de las mujeres vayna acompañadas de una buena instrucción moral y religiosa".
(José Antonio Plancarte, R.C. Vol, 1.1, Col. Purísima Concepción, p. 1)

DE LA NIÑEZ Y JUVENTUD

Si bien, la educación es un proceso que dura toda la vida, no cabe duda que la niñez y la juventud son una etapa privilegiada para que la educación se realice de manera explícita y sistemática; es precisamente en esta etapa cuando el corazón de las/os niñas/os y de las/os jóvenes ha de ser formado en los grandes principios que regirán toda su vida.
“Para que los niños de ambos sexos, cuya educación se me ha confiado, comprendan la fuerza que por estas virtudes se adquiere”.
(J. Antonio Plancarte E.E. Vol. 1.1, II Discurso de 1875, p. 4)

ESPECIALMENTE DE LA MUJER

La mujer, en cuanto persona, posee un derecho inalienable a la educación, si a esto agregamos la gran influencia que ella ejerce en el hombre, en la familia, en la sociedad y aún en la Iglesia, resulta que ese derecho a la educación se convierte en un imperativo social.

Esta decisiva influencia de la mujer puede ser considerada como un don natural del liderazgo que ejerce en torno suyo, y que ha de ser cuidadosamente promovido y orientado, para ser luego puesto al servicio de la noble causa del evangelio.

“…ella, como madre, cristianiza al hombre niño, como hija, edifica al hombre padre; como hermana, corrige al hombre hermano; como esposa perfecciona al hombre esposo”.
(J. Antonio Plancarte E.E. Vol. 1.1, Discurso de 1897, p. 47)

CUYO MODELO ES MARÍA

Virgen de Guadalupe

Toda mujer cristiana, que desea hacer de Cristo el sentido de su vida, encuentra a María un modelo perfecto; imitándola podremos acercarnos cada vez más al perfil de la mujer ideal, capaz de superarse, de estar generosamente al servicio de los demás y de influir positivamente en la transformación evangélica de la sociedad.
“María es nuestra madre; amémosla con toda nuestra alma y seamos fieles imitadores de sus virtudes”.
(J. Antonio Plancarte, Cartas, 8 de septiembre de 1884, p. 218)

VALORES QUE PROFESAMOS

Congruentes con nuestra identidad cristiana, nuestra misión evangelizadora y nuestra pedagogía de la voluntad, profesamos los valores que promueven el desarrollo de la persona en comunidad hacia la trascendencia. La filosofía educativa, que esto supone, dinamiza nuestro servicio magisterial.

CONCEPTO DE VALOR

Todo hombre, en cuanto que es un ser en proceso de desarrollo, tiende a su perfección, a su total realización, en una palabra, a su plenitud. Luego, todo aquello que contribuya a este proceso, es un valor: el hombre es, en última instancia, el lugar de todos los valores; por lo tanto, como concepto de valor proponemos:

Valor: Es todo lo que favorece la plena realización del hombre como persona.

En cuanto creyentes, no podemos dejar de expresar que, según nuestra fe, el hombre es el único ser creado a imagen y semejanza de Dios, que es la Persona por excelencia; el proceso de perfeccionamiento del hombre, como persona, consiste en ir manifestando mejor cada día esa semejanza con Dios, que en Jesucristo encuentra su perfección más perfecta; así, consideramos como valor todo aquello que favorezca el que nos parezcamos cada vez más a Jesús.

JERARQUÍA DE VALORES

Virgen de Guadalupe

Si la formación moral y religiosa es prioritaria para José Antonio, la ordenación jerárquica, que como Colegios Guadalupanos profesamos, coloca estos valores en la cúspide de la jerarquía.

Esta jerarquía reúne los valores en seis grandes familias o categorías, que guardan entre sí un orden ascendente: poniéndose en la base los valores vitales, nos vamos elevando en el proceso de personalización, de tal manera que,  mientras más elevada sea la posición de una familia de valores es porque su contribución a la plena realización del hombre como persona es más decisiva. Es así que los valores morales (o éticos) y los valores religiosos (o trascendentales) ocupan los más altos estratos; así lo exige la dignidad del Hombre y su inalienable dimensión trascendente.

LOS VALORES RELIGIOSOS

La gama de valores, que los Colegios Guadalupanos promueven, incluye seis categorías de la jerarquía señalada; en este apartado explicamos solamente lo relacionado con los valores religiosos.

Dios, es evidentemente, el valor nuclear, en cuanto que es el valor absoluto, el valor por excelencia, el origen de todo otro valor; de Él surgen, como de una fuente inagotable, todos los otros valores, que no son sino un destello de su infinita riqueza valoral.

La dimensión trascendente del hombre, que tiene en Dios su razón de ser, no es una dimensión más esencialmente humana; atenderla prioritariamente es de hecho el elemento clave de nuestra identidad como escuela católica. El hombre no es tal cuando se pierde de vista su dimensión espiritual, su vocación a la eternidad, su fin último, que es Dios. Hablar de educación integral supone, ante todo, no empequeñecer al hombre, no reducirlo, no mutilarlo; la dimensión de trascendencia da a toda otra dimensión del hombre, su verdadera medida; los Colegios Guadalupanos, por ello, se esmeran en su cuidadosa atención, recurriendo a cuantos medios consideran pertinentes.

Es principalmente en la Catequesis o Educación de la Fe donde la constelación de valores religiosos es explicitada, desglosada y asumida.

CONSTELACIÓN DE VALORES MORALES

Virgen de Guadalupe

 

Constelación de valores morales que en los Colegios Guadalupanos constituye un aspecto fundamental de la formación axiológica.

El valor nuclear es el amor cristiano; la comprensión y asimilación del auténtico sentido del amor es la piedra angular en la formación valoral que pretendemos promover en nuestros educandos. Si Dios es Amor y el hombre ha sido creado a su imagen y semejanza, no cabe duda que la vocación del hombre es ante todo vocación al amor.

Los otros tres valores rectores pretenden promover al hombre en tres aspectos esenciales; la realidad nos habla con suficiente claridad de tres realidades que, aún siendo valores por su contenido esencial, se han convertido en antivalores, o mejor aún, en pseudo-valores, pues de tal manera han sido endiosados por la cultura actual, que han acabado por obsesionar al hombre, esclavizándolo servilmente: nos referimos al placer, al poder y al tener. Para asumir estas tres realidades adecuadamente y devolverles su contenido valoral original, según el plan de Dios, se proponen los valores de la dignidad humana, el bien común y la justicia social.

Todos los miembros de la Comunidad Educativa de los Colegios Guadalupanos, como fieles seguidores de Jesucristo, hemos de luchar incansablemente por denunciar las injusticias que atentan contra estos valores, y por conquistarlos, salvaguardarlos y promoverlos eficazmente. Solo así se podrá lograr un verdadero desarrollo de cada persona, y de su dimensión comunitaria y trascendente.

CLIMA DE LIBERTAD

El proceso de la educación centrada en el alumno exige como requisito indispensable, el ejercicio de la libertad, no como un valor más, sino como el “clima” reinante, que permita, a los protagonistas del proceso enseñanza-aprendizaje, interactuar con confianza y espontaneidad;

“El ejercicio de la autoridad ha de manifestar una justa jerarquía de valores con el fin de facilitar el ejercicio de la libertad y de la responsabilidad de todos”. (CEC 2236)